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 Let's be free {Stolca +18}

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Safo
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Nombre real : Alfhild Gry Cronström Bøe
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MensajeTema: Let's be free {Stolca +18}   Vie Ene 28, 2011 9:25 pm

Las botas de cuero duro acribillaban con fuerza los charcos de lodo que se habían formado alrededor de todo Ialm; se quejaban con un sonido suave, a su propia manera, una que Safo amaba. No temía en detenerse en uno, pisarlo un par de veces y, cuando ya quedaba poco combustible para el lloriqueo armonioso, saltaba hacia otro provocando un fuerte ¡SPLASH! como réplica a su maltrato. Parecía una niña, una que nunca había visto el lodo en toda su vida y es que ella era así. Todo lo que veía lo aprovechaba al máximo para divertirse, sin importar las consecuencias. Una ya adulta de 20 años que deseaba volver a ser pequeña o incluso ser como Peter Pan, ese niño que nunca creció. Ella antes –cuando recordaba su vida real y la existencia de ese personaje– quería ser como él, completamente. Sí, incluso quería ese pequeño órgano similar a un frankfurt que colgaba entre sus piernas y que le hacía saber que era un hombre, o más bien un 'macho' como ella solía llamarles.

La adulta, pero inmadura Safo ahora se encontraba completamente sucia. Su cabello parecía más bien una plasta de lodo que en poco tiempo endurecería debido al sol y al viento. No era gran partidaria de los baños, pero eran importantes y mucho más si se llevaban a cabo en las cascadas del lugar. Sí, era arriesgado ya que los Naturas solían proteger el lugar con uñas y dientes, pero eso a Safo no podía importarle menos –si es que lo hacía en lo absoluto–. Así es que siguió caminando por el lugar, pasando entre árboles y algunas raíces demasiado salidas que incluso sobrepasaban su altura. Pasó una mano por el cabello y lo despojó de una plasta de suciedad que cayó al suelo.

Siguió caminando hasta poder escuchar el sonido del agua golpear contra las rocas y la superficie del pequeño lago en donde reposaban las aguas más cristalinas de todo Bvlgaria. No lo pensó dos veces, ni siquiera le importó que pudiese haber algún mirón por ahí, se detuvo para quitarse las botas sucias y los calcetines con hoyos y más negros que el carbón. Entonces no pudo esperar más y corrió, impaciente mientras se despojaba de su ropa a tirones y a trompicones. Saltó despojándose de sus bóxers en el aire y convirtiéndose en una bola para caer de lleno en el agua. El sonido de la cascada apagó aquél del impacto de su cuerpo contra el agua. Permaneció debajo de la superficie por escasos segundos antes de resurgir y pasar una mano por sus cabellos, ensuciando el agua alrededor por unos instantes, para que luego la leve bruma de suciedad se dispersara. Sí, había perdido su ropa, pero no le importaba, regresaría a casa de esa manera, convertida en halcón y se vestiría ahí. Sí, a Safo nada le importaba, ella era libre.
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Stolca
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Vie Ene 28, 2011 9:55 pm

Para mí Ialm era una de las zonas más hermosas y exuberantes de Bvlgaria. Era una tierra repleta de vida natural, aromas frescos y cautivadores y enormes lagos con gigantescas cascadas. Éso último era lo que más me entusiasmaba. Adoraba saltar desde lo alto, caer cual flecha sobre la superficie del agua y resurgir. Lo único malo es que los Naturas siempre estaban por ahí. Dejaban que hiciese de las mías mientras no llenase su hermoso paraje de suciedad mecánica. Ya me habían advertido, pero eran demasiado permisivos como para evitarme entrar de nuevo en su hermoso paraje. Por eso, esa mañana, había tenido una "discusión" con Colibrí. Colibrí era mi robot principal, era un pequeño pájaro metálico, con unas alas que se movían más rápido que las estrellas y que poseía distintos elementos que me hacían amarlo aún más: poseía visión geotérmica, cosa que servía para hacer un mapa virtual de la zona -cosa muy simple pero muy aprovechada-. También un dispositivo de conexión con mis "gafasultraguays" -eran unas gafas con dispositivo electrónico que creaba en el cristal cualquier dato que me mandasen- y donde podía mandar los mapas de las zonas. También tenía incorporado defensas simples como camuflaje con el entorno natural, ojos mecánicos que servían para calcular extensiones, profundidades y alturas en menos de dos segundos y una pequeña IA que le hacía extremadamente cariñoso y obediente. Lo quería como si fuese un hijo mío, y lo cuidaba como tal. No comía comida normal, éso era obvio, Colibrí comía derivados de alimentos manufacturados. La mayoría de esos alimentos portan mierdas a punta pala, así que idee un mecanismo en la boca de Colibrí que sirve para llevarse toda la porquería innecesaria que hacía que los alimentos durasen más envasados, que tuviesen un sabor más notable, y él los asimilaba. No era gran cosa, pero a él le encantaba. Y yo comía mucho más sano -aunque un zumo de naranja después de haberlo pasado por Colibrí sólo sabía a polvos con mondas de naranja-.
El caso es que había discutido con él. Bueno, todo lo que una puede discutir con un robot. Me siguió durante media hora por toda la base hasta que le dije que no podía venir, que tenía que quedarse en el cuarto vigilando. Y no era un farol. Tenía planos, ideas para futuros robots. Actualmente guardaba en mi cuarto un futuro robot que servía para procesar el aire, limpiarlo, calentarlo, refrescarlo, todo éso. Chip me dijo que había oído hablar de algo así, pero que no recordaba el nombre. Ni si realmente existía. A mí me pasaba igual. Pero siempre le dábamos las culpas a nuestra mente y a nuestros sueños de futuros dominadores de los robots. Chip y yo éramos inseparables, él un chico empollón y yo una chica empollona. Tal para cual. Aunque yo era más inteligente -aunque él lo negase-.

Finalmente me encontré frente a un lago. Vi que la ladera se podía escalar así que dejé mi ochila entre matojos y empecé a subir lentamente. Roca tras roca. Ascendiendo, viendo el enorme bosque de Ialm tras mi espalda. Cogí un par de salientes y salté hasta llegar a la cima. La cascada era la muerte de un enorme río, de un fuerte caudal, poco profundo, ni veinte centímetros, pero con mucha anchura y éso hacía que la cascada fuese fina pero hermosa, suficiente para reflejar el sol contra ella en verano.
Me desnudé lentamente, dejando mis botas a un lado, junto al río. Me quité las medias, las tiré junto a las botas y me quité los vaqueros rohidos por el paso de los día y el ejercicio. Los doblé -maníatica hasta la muerte- y me quité mi camisa de leñador. Así la llamaba yo a mi camiseta de cuadros negra y roja. Era todo un esquema de colores que formaban una camisa que me encantaba llevar. La doblé también y me quedé en bragas y con una camiseta de tirantes blanca. Pasé mis dedos por mi espalda, me deshice del sostén, me quité la camiseta y éste quedó atrapado en sus redes. Lo dejé todo a un lado y dejé que el aire rozara mis pechos desnudos. Respiré profundamente, alcé los brazos, los junté formando una punta de flecha y salté desde lo alto, haciendo un tirabuzón en el aire y cayendo rompiendo la superficie del agua. Las burbujas me rodearon y me quedé buceando unos minutos, observando el fondo. Estaba lleno de pequeñas rocas planas, entre algas y pequeños peces que comían en ellas. Intenté atrapar alguno pero todos desaparecieron al caer otra persona al agua. Me fui hacia atrás en lo profundo y cuando las burbujas dibujaron un par de piernas desnudas ascendí hasta arriba y saqué la cabeza. Miré fijamente, frotándome los ojos, viendo sólo una cabellera negra algo sucia, sin reconocer a la dueña de dicha cabellera.

—¿Eres una Naturas?
Aunque me dejasen estar ahí, tal vez mi cuerpo desnudo "ensuciara" la belleza de su hogar. Toda excusa era buena para meterse con los Armes.
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Safo
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Vie Ene 28, 2011 11:24 pm

La chica estaba preparándose para volverse a sumergir. Se tapó la nariz con su mano y tomó una gran bocanada de aire; cerró los ojos y se dispuso a hacer aquello, pero una voz la interrumpió en su acción y no pudo más que voltear y mirar esa mata pelirroja-anaranjada pegada al cráneo de su dueña debido al agua. Safo parpadeó repetidas veces, procesando lo que sucedía y lo que había preguntado la chica. Se le había olvidado que se encontraba sosteniendo su nariz y con las mejillas infladas, como si el aire ocupara demasiado volumen dentro de su boca. Entrecerró los ojos para intentar recordarla y entonces soltó su nariz y dejó que el aire que había acumulado en sus mejillas escapase para mostrarse sorprendida y señalar sin ningún atisbo de respeto a la chica frente a ella.

¡Eres tú! – comentó y no pudo evitar que una sonrisa se hiciera paso por su rostro. Claro que era ella, pero Safo no era demasiado inteligente, tampoco era estúpida, pero sí un tanto tonta y despistada también. Se acercó nadando un tanto inexperta y pasó sus brazos alrededor del cuello de la chica para pegar sus pequeños pechos con los de ella y unir sus labios en un sonoro beso sin reparo alguno y sin quitar la tonta sonrisa que adornaba sus femeninas facciones. Tan pronto juntó sus labios los alejó casi de inmediato – ¿Un Naturas? – preguntó y chasqueó la lengua en modo desaprobatorio –, qué va, son tan tiquismiquis con su preciado santuario que no creo que se atrevan siquiera a mojarse los pies – rodó los ojos, con sus labios presionados en una fina línea, fingiendo seriedad, la cual se desvaneció casi al instante para ser remplazada por una curva ascendente.

Se removió un poco haciendo que sus bustos se rozaran uno con otro y luego se apretó más a ella, todo sin dejar de sonreír como boba y sin mostrar vergüenza alguna. Safo era una descarada, sin duda, pero ese era su encanto y la forma en la que la gente la aceptaba. – Me alegro mucho de haberte encontrado aquí – se acercó a su rostro de manera peligrosa y sonrió maliciosamente – ya te extrañaba – mordió la punta de la nariz de la pelirroja con suavidad y lentitud, de manera sensual. Entonces soltó su cuello y se alejó de ella, nadando hacia atrás. Se colocó boca arriba en el agua, dejando sus desnudez al aire y removió su cabello, de nuevo ensuciando el agua, pero no por demasiado tiempo. Seguro si un Naturas pasara por ahí le harían un gran numerito, pero sería interesante, sin duda alguna.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Vie Ene 28, 2011 11:49 pm

Solté una pequeña carcajada mientras pasaba uno de mis brazos por delante de mis pechos, un tanto avergonzada. Sabía que Safo ignoraba mi desnudez, que le daba igual que estuviese así. Ella era de un estilo propio, casi como yo. Pero ella era especial en lo que a vergüenza propiamente dicha. Ignoraba todo lo que era el reparo, y eso, en parte, era agradable. No era de esas chicas que se callaba al decir "sexo" o "tetas". Ella seguía la conversación como si nada, podías hablar con ella de lo que quisieses. Bueno, no, no podía hablarla de la IA, o de los avances que había hecho con los robots, pero si querías divertirte, sólo tenías que ir con ella y reírte de los piropos que le decía a cualquiera que pasase por ahí. Era agradable ver como a ella, su homosexualidad, le daba completamente igual. Ella lo veía como algo normal, algo respetable... No es que yo no lo viese así, sólo que me resultaba más complicado hacerlo. No lo veía como del todo natural, como si mi elección hubiese sido obligada. No sé... mi memoria era más complicada que descifrar los códigos de ingreso de cualquier CPU de los Armes. Nos gustaba proteger nuestros datos, ¿qué?
Observé cómo se acercaba, ya sin las mejillas infladas como dos tomates, ni los dedos sujetando su nariz. No sé porqué, pero me vino a la memoria una escena de una mujer en bañador, rodeada de más chicas, bailoteando en el agua. Hice una mueca, pero pronto la borré por una amplia sonrisa. La vi acercarse y simplemente hablé.

—¡Sí, soy yo!
Grité como si fuese el mayor descubrimiento del mundo. Pensé que mis palabras la detendrían, pero siguió avanzando, hacia mí. Tragué saliva, algo nerviosa y acalorada, pues sus acercamientos siempre me ponían algo nerviosa. Dejé caer la mano bajo el agua, dejando al reflejo del agua la vista de mis pechos y simplemente dejé que éstos se apretaran contra los de Sefo. Entreabrí los labios y entrecerré los ojos, parpadeando con algo de nerviosismo. El agua estaba helada, y no hace falta concretar con lo que ésto ocasionaba en nuestros pechos. Sonreí tontamente y dejé que sus labios se pegaran a mí. Rodeé su nuca suavemente, como ella hacía, ladeé la cabeza y nuestros labios meramente se rozaron un par de segundos, probando su aliento, el calor de su interior, saboreando la saliva que residía en sus labios. Después los junté, haciendo más agradable el momento, pero Safo se separó y yo hice lo mismo, pero sin apartar mi mano de su nuca. Mis mejillas ardían de calor y me costaba sostener la mirada. Ella lo sabía, jugaba conmigo, y cuando movió sus pechos no pude hacer más que apretar su melena inconcientemente y cerrar mis ojos mientras bajaba mi cabeza, hundiendo mi barbilla en el agua.
Al escucharla de nuevo, la miré y vi sus dientes. Luego su mordisco en mi nariz creó un escalofrío por todo mi cuerpo y casi por inercia mis labios fueron a los suyos. Pero se separó y yo hice como si nada. Dejé que se fuese y acaricié la superficie del agua, aún con un cosquilleo alrededor de mis aureolas. Sonreí al recordar sus palabras y nadé lentamente hasta su lado, observando su cuerpo, forzándome a evitar bajar más allá de su ombligo, centrarme en sus hermosos ojos, pero era complicado.

—Oye... -Murmuré suavemente mientras jugueteaba con un mechón de su pelo. Aún sentía el calor de sus labios en mi boca. -. ¿Me das otro beso?
Pregunté algo tímida mientras me detenía a su lado, viendo como su cuerpo avanzaba por el movimiento de las ondas del agua, alejándose poco a poco de mí.
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Safo
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 12:56 am

Safo dejó de remover su cabello al escuchar esas palabras saliendo de los labios de la hermosa pelirroja que ahora le hacía compañía. Se enderezó para poder mirarle bien, aun analizando las palabras que le había dicho. ¿Le había pedido otro beso? No pudo evitar que una sonrisa se dibujara en sus labios para luego dar paso a una carcajada que de no ser por el gruñido de la cascada detrás, ésta hubiese resonado bastante. No contestó y simplemente estiró un brazo para tomar el de Stolca y jalarla hacia ella. Usó uno de sus brazos para rodear su cuerpo entero y colocar su mano en la espalda de la chica mientras la otra mano la depositó en la línea entre su cuello y su rostro. Entreabrió los labios al tiempo que hacía lo contrario con sus párpados, se acercó lo suficiente como para que sus labios rozaran, pero no la besó. Jugaba con ella y lo disfrutaba. Una media sonrisa de tortura apareció en los labios de la castaña. Dejó que su lengua paseara por el labio inferior de Stolca e incluso que rozara sus dientes.

¿De verdad quieres otro beso? – siseó permitiendo que su aliento cosquilleara en esa zona carnosa de la que tanto deseaba adueñarse, sí, ella dominaba y así sería siempre. No pudo evitar reír entre dientes para luego atrapar con los mismos el labio superior de la pelirroja. Lo rodeó después con sus labios y succionó un poco, sin hacerlo demasiado fuerte, pero sí lo suficiente para mostrar que ella manejaba la situación. La soltó entonces de toda atadura y se alejó de la misma manera que hacía unos instantes. – Si tanto lo quieres entonces ven por él – sonrió de manera burlona y se siguió alejando de ella.

Le gustaba retar a la gente; a primera instancia daba a entender que le gustaba rogar a la gente porque si le decían que no entonces insistía, pero cuando le daban el sí solía jugar, ver hasta dónde podían los demás. Una chica complicada... en realidad no, más bien era una niña pequeña a la que le gustaba obtener las cosas como quería y siempre estar por encima de todo. Sin duda le había agradado que Stolca le hubiese pedido otro beso ya que anteriormente se mostraba un tanto rejega a aquello, ahora estaba más suelta, pero tenía que probarla, ¿qué tanto estaba deseando ese beso en realidad? Eso era lo que Safo quería ver, quería que su amada le regresara el ímpetu con el que ella se esforzaba por conseguir esos labios carnosos.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 1:10 am

Al verla acercarse no pude evitarse sentirme mejor. Un cosquilleo dominó mi estómago y entonces la abracé por la cintura dulcemente, notando como de nuevo nuestros pechos se juntaban y me regalaban ese cosquilleo tan agradable que me hacía encoger los dedos de los pies. Pataleaba para no sumergirme y la vi cómo se acercaba. Conocía a Safo, sabía que si me iba a besar lo haría tarde o temprano. No iba a adelantarlo, pues ella sabía bien lo que hacía. Noté como su aliento volvía a golpearme la boca, haciendo que cerrase los ojos y salivase inconcientemente. Tenía la boca empapada de saliva cálida que deseaba regalarla y cuando sus lengua pasó por mis labios y se introdujo entre ellos para acariciar mis dientes, la mía no tardó en salir y acariciar la suya, haciéndome sentir como una niña jugando a un nuevo juego, descubriendo nuevas sensaciones.
Noté como succionaba mi labio superior. Mis manos buscaron dónde amarrarse y sólo pude sujetarme a sus nalgas mientras volvía a apretar los dedos de mis pies, disfrutando de esa sensación de auténtica sumisión. Safo era como la maestra y yo era la alumna. Ella mostraba lo que deseaba, yo no podía pedirle nada. Y por eso, cuando se separó, aparté mis manos y la observé alejarse lentamente de mí. La orilla estaba a poco más de cien metros, pronto pisaría suelo, y mis pechos saldrían del agua. Y ahí la vergüenza sería tal que me volvería a meter. Y conociendo a Safo tal vez ella siguiese retrocediendo. Yo deseaba ese beso. Se me había hecho corto el anterior, deseaba uno más largo, más cálido, más... no, con más sentimiento. Me mordí el labio inferior y pasé mis dedos por el superior, sintiendo aún su saliva. La arranqué de esa carnosa piel y lamí mi dedo con suavidad, observando a la castaña alejarse.
Empecé a nadar.
Nadaba como un rayo, se me daba bien, era rápida, así que pronto vi su figura más cercana. Me seguí moviendo con prisa, notando como la orilla cada vez estaba más cerca. Mis pataleos golpearon el suelo y ni me di cuenta cuando me puse de pie y me lancé sobre Safo riéndome cual niña, cayendo ambas al agua, pegando la espalda de la castaña contra la arenilla cercana a la orilla. Aún quedaban unos metros, pero ya no había casi profundidad.
Aparté unos cuantos mechones de mi pelo, jadeante, sintiendo como el agua resbalaba por mis labios y caía sobre el rostro de mi compañera con delicadeza. La miré fijamente unos segundos.

—Quiero que me beses... como si estuvieses enamorada de mí.
Murmuré como si nada, algo muy poco propio en mí. Sentí el frío en mi trasero, ya que el agua no me cubría hasta ahí. Hinqué mi rodilla en la arena, abriendo las piernas de Safo y me incliné para besarla, ladeando hacia la izquierda mi cabeza, hundiendo mis dedos en su melena algo pegajosa y húmeda. Acaricié su mejilla con la punta de mi nariz al tiempo que movía mis labios con dulzura. El corazón me latía a mil por hora, podía notar el bombeo de mi sangre hacia cada zona de mi cuerpo. Mi mano derecha, la cual estaba apoyada a un lado de la castaña, apretó la arena con fuerza mientras mis labios mostraban una pequeña sonrisa sin detener el beso. Abría mi boca y encarcelaba a sus labios, juntaba mi aliento con el suyo, el calor de ambos, y mi lengua por fin jugueteó con la de Safo mientras mis dedos de la mano izquierda recorrían su cabeza hasta agarrar la curva de su cráneo, por encima de esos húmedos mechones. Respiré con agitación, intentando robar todo el oxígeno de mi alrededor con la nariz y atrapando alguno cada vez que abría mi boca para dejar que la suya o la mía atrapase los labios ajenos. Era un beso en el que ponía sentimiento, ganas, demostrando lo que deseaba sus labios. Un beso que me hizo sentir mejor, más libre, envuelta en naturaleza y sin nadie mirando. Un beso que me demostró mi sexualidad y lo mucho que amaba a Safo. No como pareja, sino como amiga. Una amiga que jugaba conmigo, que me mostraba un camino, que no se quejaba a la hora de besarme y hacerme sentir lo que jamás había sentido con otra mujer.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 2:15 am

Safo siguió retrocediendo, tentando a su amante con la mirada y con una sonrisa de complejidad que nadie podría quitarle nunca, ni tampoco desear hacerlo. Safo tenía la habilidad de hacer que cualquier hiciera lo que ella quería, era buena manipulando, pero al mismo tiempo era ingenua y daba por hecho muchas cosas que no siempre eran así. Por fin sus pies tocaron tierra y esto le provocó un poco de desequilibrio el cual retomó casi al instante, pero el cuerpo de Stolca, pesado por la inercia le hizo tropezar y caer a la orilla arenosa, golpeándose la cabeza con la misma y causándole un poco de vértigo. Safo le escuchó hablar y rió por lo bajo.

¿Como si lo estuviera? – dijo con burla –. Pero so tonta, si lo estoy – confesó con esa tranquilidad propia de ella antes de ser acallada por esos labios tan sedientos de ella y de su homosexualidad tan libertina. Ciertamente Safo no era del tipo de avergonzarse con cualquier cosa que ocurriese, era demasiado abierta a todo ese tipo de sensaciones y se podría decir que también experta. Sus manos que anteriormente reposaban en la arena se levantaron para ceñirse sobre la espalda de la chica y arañar con cuidado la misma, tocando partes vitales para que así algunos escalofríos placenteros pudiesen recorrerle. No le gustaba estar debajo y no ser capaz de hacer más cosas, pero quería enseñarle a Stolca lo que era en verdad amar a una mujer, aquel amor que sólo una fémina podía darle a otra.

Sus lenguas y su saliva se mezclaban en sus bocas. Los jadeos de Stolca sólo hicieron sonreír a Safo y reír en el beso. Hacía tiempo que no sentía demasiado con un beso, necesitaba mucho más que eso para empezar a jadear ella misma. Rodeó la cintura desnuda de Stolca con sus piernas y la acercó a ella, con fuerza y volvió a clavar sus pocas uñas en la tersa piel de ella; seguro dejarían unas pequeñas marcas que se alejarían en pocos minutos, no lo había hecho tan fuerte. Safo se separó de los labios ya rojos de la pelirroja y buscó su oreja, donde comenzó a jugar con el lóbulo de la misma, sin prisas, tranquilamente y siempre de manera dominante.

¿Me amas, pelirroja? – sabía su nombre, pero le gustaba llamarle de esa manera. Le encantaba el color de su cabello y no dudaba en hacérselo saber. – Porque yo a ti sí – dijo en un susurro y con la voz ronca, gutural. Siempre que tenía este tipo de encuentros procuraba mostrar todo lo que sentía en ese momento y eso era lo que hacía precisamente.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 2:30 am

Sus palabras, unidas a las caricias y arañazos de sus uñas, sólo lograron hacerme sonreír más. Hacerme sudar por la nuca, mezclando ese líquido tan salado con el dulce agua que perlaba mi piel. El beso era dulce, agradable, romántico. Sentía que podía tirarme así todo el día, encima de ella, besándola, acariciando su cabeza, sintiendo como latía su corazón contra el mío y obligándome a sentir más ganas de poseerla, de besarla hasta quedarme sin aliento, de demostrarle que estaba agradecida de su presencia, de lo que hacía por mí, de su ayuda y de su amor. Entreabrí los ojos al ver que empezaba a separarse. Observé que su boca estaba enrojecida por la presión de mis labios y mis constantes mordiscos suaves por sus esponjosos labios. Supuse que la mía tendría que estar igual. Pero no me importó. Éso me hizo sonreír aún más y cuando fue a mi oreja, supe lo que iba a hacer. Me preparé mentalmente, pero no estaba preparada. Su lengua hizo que arrancara un suave jadeo, estirando con suavidad de su cabello castaño, mordiéndome el labio inferior, algo escocido por el beso tan largo que nos habíamos entregado mutuamente.
Mi boca seguía sabiendo a su saliva, así que me limité a dejar que su lengua jugase por mi oreja, que me hiciese temblar, encoger los dedos de mis pies, sentirme tan poseída como ella deseaba. Sabía que no le gustaba estar debajo, lo demostraba con su total posesión hacia mí. Y alguien dominante jamás estará debajo de otra. Di una vuelta, moviéndome sobre ella, cambiando de postura, notando la fría agua sobre mi espalda, envolviéndome como una fina tela translúcida y, tras eso, la arena granulada sobre mi piel. Mi oreja estaba húmeda, la observé desde debajo, aún pensativa la respuesta. ¿Amaba a Safo? No lo sé. No sabía ni si me gustaban del todo las mujeres. Los hombres no me atraían, pero tampoco todas las mujeres. Sólo algunas. Entre ellas estaba Safo. Perfecta, guapa, con ese aspecto varonil que me hacía dudar de mi propia homosexualidad. Tal vez por eso me gustaba: era como un hombre. Me trataba como un hombre. Me hacía sentir mujer. Y tal vez éso es lo que necesitaba. ¿Que si la amaba? Todavía no tenía respuesta. Pero sí que la quería. Y mucho. Muchísimo. De una manera distinta al resto de mujeres, de una manera que hacía temblar cada pelo de mi cuerpo.

—Me gusta que me ames... y quiero que me lo demuestres. Te quiero, Safo, más que a cualquiera. En todos los sentidos -Pensé un momento si decir lo siguiente, sabía que ella era directa, así que decidí serlo yo también. -: me pone que te comportes como un tío. Que seas tan... dominante.
Sonreí con algo de dulzura mezclada con picardía antes de alzar mi cuello y morder el suyo cual vampiresa hambrienta, estirando de su piel, succionando y dejando en ella una pequeña marca de mi posesión. Acto seguido dejé libre la piel de mi cuello para que ella pudiese hacer lo mismo mientras mis manos dibujaban círculos sobre su espalda con los dedos, lentamente, notando el bombeo rápido de mi sangre por la vena de mi cuello, necesitado de besos y mordiscos.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 3:08 am

Safo sonrió con sorna. Ciertamente que eso era lo que les ponía a la mayoría de las chicas; ella incluso había logrado llevar a su cama a varias que proclamaban ser completamente heterosexuales, precisamente lo había logrado por ser tan dominante y tan 'masculina'. Sí, Safo era un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer, pero ya había aprendido a vivir con ello así que no le molestaba. Ahora se encontraba ella sobre Stolca y podía hacer todo lo que se le antojase con ella; ese era su estilo y al parecer a la pelirroja le agradaba. Ella no era nadie para negarle lo que ella deseaba. Le mostraría cuánto le amaba y aunque ella no le hubiese respondido no le molestaba en lo absoluto, ya estaba acostumbrada a ese tipo de contestaciones. Se rió cuando Stolca mordió su cuello para crear un pequeño círculo morado. Le miró con una ceja alzada y hundió su rostro en el cuello de ella. Usó sus dientes para pellizcar un pedazo de piel y dejar su dentadura marcada en la piel pálida de aquella chica, luego se movió y succionó con los labios una parte de su cuello, creando un efecto similar al que se encontraba en su propio cuello.

Colocó ambas piernas a los lados del cuerpo de la chica, sentándose sobre su vientre, sin importarle que se encontrara completamente desnuda. Desde que tenía memoria no poseía pudor y no le apenaba mostrar su cuerpo tal y como el mundo se lo había dado. Tal vez hubiese preferido que fuese el de un hombre, pero no por eso se privaría el gusto de las miradas sorprendidas al ver la poca vergüenza que ella tenía por mostrar sus atributos. Después de dejar ese pequeño chupetón en la piel de Stolca, Safo se dedicó a pasear la lengua y dejar un camino se saliva por su tersa piel. Siguió bajando hasta llegar al valle de sus senos donde se detuvo y se alejó un poco para posar sus labios sobre los pezones erectos de la pelirroja, podía ser por frío o por la excitación, no lo sabía y poco le importaba. Pasó la punta de la lengua por el derecho mientras apresaba el otro con una de sus manos y lo acariciaba. Se alejó de sus senos, sin soltar el que tenía atrapado por sus garras y subió hasta sus labios; los acaparó con fiereza con sus dientes, jalando de ellos con una sonrisa en sus labios, una juguetona. Lo dejó y le miró intensamente.

¿Cómo quieres que te ame, Stolca? – preguntó borrando esa sonrisa de su rostro y poniéndose un poco más seria. Enredó sus manos en los cabellos pelirrojos y apretó un poco el agarre, sin lastimarla. – ¿Como una mujer o como un hombre? – sentenció, sin apartar sus ojos de los de ella.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 3:23 am

Observé como se acercaba a mi cuello. Apreté mis manos, arrancando arena del suelo del lago y cuando sentí su pellizco solté un suave grito ahogado seguido de un gemido algo más alargado gracias a la succión de sus labios. Apreté mis ojos, completamente cerrados, dejándome llevar por el sentimiento de placer que me azotaba cual látigo de seda. Era un dulce castigo. La observé separarse de mi cuello y cómo iba descendiendo por mi piel. Se acercaba a mis pechos, con la piel de gallina y los pezones erectos. El frío del agua y la excitación que Safo lograba provocar en mí había conseguido ese efecto tan placentero que obligaba a mis músculos a estar tensos. Noté como su lengua iba bajando, cada vez más, acercándose peligrosamente a esa zona tan sumamente erógena. Respiré agitadamente, esperando, con ansias, el momento. Pronto llegó, y pude notar como mi cuerpo era recorrido por un zarpazo eléctrico. Jadeé un par de segundos antes de gemir con suavidad al notar cómo jugaba con ellos a su plena merced, sin importarle lo que yo quería. No me molestaba lo que hacía, pero era la primera vez, o la primera vez que yo recordaba, que alguien lamía, mordía, pellizcaba o acariciaba esa zona. Y la sensación era tan sumamente placentera que me sacudí con nerviosismo. Pero pronto todo pasó, disfruté de ese momento y pude dejar que las sensaciones inundaran mi alma, haciéndome sentir una persona nueva, una chica nueva, despertando en mí sensaciones y deseos que no pensaba que pudiese experimentar nunca.
Deseaba más. Más de sus mordiscos y succiones. Pero pronto subió de nuevo a mis labios para besarme y dejé que lo hiciera. Casi instintivamente la agarré de la nuca, la pegué a mí y la besé con más fuerza que antes, con más pasión y romanticismo. Ladeaba la cabeza, daba forma a nuestros labios para formar una única boca y disfruté del tacto cálido de su lengua contra la mía, la cual lograba que me entrasen más ganas de besarla, de aguantarla contra mí, de no separarla nunca. Pero tuve que ceder, como había planeado. Dejé que se separara, que me mirase fijamente, y al escucharla me quedé algo en blanco. No sabía qué decir, cómo decirlo para concretarlo. Simplemente me acerqué a ella, con algo de fuerza puse su oído contra mis labios, y me acerqué a él con suavidad, entreabriendo los labios y susurrando, con mucha sensualidad, lo que deseaba. Tal vez era el único deseo que me iba a permitir.

—Quiero que me ame la Safo mujer... y quiero que me haga el amor tu parte masculina.
Murmuré finalmente y aproveché para morder su lóbulo con suavidad, estirando de él hasta finalmente dejarlo libre y volver a pegar mi cabeza a la arena del fondo del lago. Tragué saliva y esperé a lo que fuese a hacer. Todo mi cuerpo estaba sacudido por nuevas sensaciones, cosas que nunca había sentido antes. Por una parte, en mis pechos, notaba ese placer que me hacía temblar, notaba la humedad de su saliva en mis erectos pezones y, por otra parte, en mi entrepierna, cubierta por un culotte negro, sentía un choque de sensaciones. Tal vez era el agua que me envolvía, pero juraría que, bajo esa fina prenda oscura, se ocultaba el fruto de esa excitación: una humedad que perlaba los labios de mi sexo y un escalofrío constante por la zona de mi clítoris. Un escalofrío que deseaba acallar con esa alargada y húmeda lengua que Safo guardaba entre sus tiernos labios femeninos.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 3:57 am

Sus jadeos, gemidos y suspiros no eran más que deleites para el oído de Safo. Le encantaba escuchar ese tipo de exclamaciones, que apremiaran sus acciones con eso era lo mejor que podían hacer. Le escuchó y dejó escapar un suspiro cuando ella jaló su lóbulo para regresar a la posición original. Sin más preámbulos bajó hasta sus pechos y rodeó uno de sus pezones con sus labios. Lo mordisqueó suavemente, lamió y succionó, todo de manera perfecta y exacta para hacerle sentir de una manera que seguramente jamás se había sentido. Safo había robado miles de primeras veces y se sentía orgullosa de decirlo, de presumirlo.

Bajó una de sus manos por el abdomen de Stolca, acariciando hasta llegar al borde de lo que parecían ser sus bragas. No se había detenido a observarlas bien, pero no parecían demasiado gruesas. Acarició la piel que se encontraba arriba de sus pantaletas, sabiendo que ésa también era una zona bastante erogénea ya que se acercaba peligrosamente a los genitales y, por lo tanto, a la zona de mayor placer. Sus labios, concentrados en un pezón cambiaron al otro, haciendo lo mismo que con el anterior que ahora se encontraba mucho más erecto si eso era posible. La mano que se encontraba cerca de su zona íntima se atrevió a bajar y acariciarla por sobre la tela, de manera lenta y cautelosa, mostrándole el preámbulo de la vorágine de sensaciones que ella le provocaría después. Separó sus labios de los pechos de Stolca y mordió su mandíbula mientras su otra mano seguía con las suaves caricias en su entrepierna cubierta por la tela.

Quiero que me hagas saber cuánto te gusta lo que hago, ¿de acuerdo? – prácticamente le ordenó aquello, no le gustaba que se mantuvieran calladas. Más bien le agradaba hacerlas gritar por más y más, le llenaba de alegría y satisfacción aquellas palabras. Se embriagaba de pasión y de amor, sobre todo de lo último. Le gustaba mostrar su amor de esa forma, amar a las chicas de la forma en la que se merecían ser amadas.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 4:13 am

De nuevo bajó a mis pechos. Parecía que se había enamorado de ellos. Pero yo no iba a quejarme de ese trato preferencial, es más, me gustaba. Hasta ahora no había descubierto lo que alguien podía lograr con las simples caricias de la lengua contra mis pechos. Tal vez éso sólo era capaz de lograrlo Safo. Tal vez, ella tenía algo especial para mí. Desde que la conocí que me había llamado la atención. Demasiado. Y ahora por fin estaba cumpliendo lo que había soñado infinidad de veces. Estaba perdiendo mi virginidad, si es que no la había perdido ya antes, de las manos de una chica que aseguraba amarme. No podía pedir más. Me quedé quieta, a su mercer, mientras su lengua hacía de las suyas, haciéndome sonrojar, gemir entrecortadamente y jadear cada vez que su saliva se amontonaba en mi frío pezón, creando un choque de temperaturas que hacía que mi cuerpo se tensase de placer.
La mano de Safo descendió peligrosamente, acariciando mi ombligo y llegando a mi pelvis. Sus dedos la acariciaron suavemente por encima de la tela y sonreí con los ojos cerrados, sintiendo como los escalofríos llegaban hasta lo más hondo de mi ser, y éste gritaba para que esos dedos que regalaban tales caricias entrasen en contacto directo con la piel.
Al escucharla, la miré fijamente. Asentí, a sus órdenes, pues éso es lo que Safo me pedía que hiciera, indirectamente: cumplir órdenes. Y eso a mí, de su parte, me gustaba bastante. Me quedé quieta, observándola, sintiendo como sus dedos seguían jugueteando por esa zona tan baja, sintiéndome un juguete en sus manos. Me trataba bien, todo lo bien que deseaba que me tratase, y no me obligaba a hacer nada que yo no quisiese. Dejaba que actuase, es más, abrí instantáneamente mis piernas al sentir su mano rozar mi culotte. Pero pronto me di cuenta que el agua jugaba un papel muy desagradable en ese acto. Me separé un poco de ella, me arrastré por la orilla hasta que mi entrepierna salió del agua. Arrastré del brazo a Safo para que saliese junto a mí y me tumbé sobre la puntiaguda hierba. Tragué saliva, con la garganta algo seca por los jadeos que soltaba, los cuales consumían mi saliva al mismo ritmo que el fuego consume una cerilla.

—Sigue...
La rogué mientras la abrazaba contra mí y me abría de nuevo de piernas para ella, pasando mis manos por su cabello, casi empujando su cabeza para que bajase de nuevo a mis pechos. El aire cálido del aire de Bvlgaria hacía que estar fuera del agua fuese más agradable que estar dentro. Podía sentir cada caricia del cuerpo de Safo sin tener que separarla de los escalofríos ocasionados por el agua. Ahora la sentía más pegada a mí, más próxima. Sonreí con dulzura y esperé a que siguiese con lo que estaba haciendo, esas caricias tan suaves por mi entrepierna, esos lametazos dulces y esos mordiscos tan picarescos sobre mis pezones...
De pronto se me ocurrió adelantar un par de pasos. Mi cuerpo hervía de necesidad. Cogí la muñeca de la castaña, obligué a su mano a colocarse contra mi ombligo y hundí sólo la punta de sus dedos por debajo de la goma de mi última prenda, pidiéndola indirectamente lo que deseaba. Jadeaba, no de excitación, sino de necesidad y nerviosismo. En medio de un bosque, con el sonido de una cascada, y con una chica que iba a robarme la virginidad como si de un chico se tratase. Me preguntaba qué pensaba hacer para hacerme sentir así. Era obvio que no tenía lo que un chico poseía, pero sí tenía dedos. Y una lengua. Y otras partes de su cuerpo que ella sabía utilizar. Porque Safo podía ser algo boba en algunas cosas, pero en otras -sobretodo el sexo- era practicamente una experta en la materia.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 7:42 pm

Bajó a sus pechos cuando ella la empujó, no porque se lo hubiese pedido, sino porque le agradaba la sensación de los pequeños pezones erectos en su boca. Y así atrapó de nuevo uno con sus dientes, apretándolo levemente mientras el otro lo pellizcaba con su mano libre. Lamió la punta del mismo con su lengua; siempre le había gustado mantenerse cierto tiempo en esa parte del cuerpo, como un bebé amamantándose de su madre. No pudo evitar sonreír cuando la chica metió su mano por debajo de sus bragas y, a decir verdad ella también se encontraba un tanto impaciente por ello, así que introdujo más la mano hasta rozar el clítoris de la chica, pero su mano estaba seca y sin lubricación así que le molestaría si lo intentaba así. Bajó más la mano hasta sentir la lubricación de su sexo el cual ya se encontraba bastante húmedo. Sus labios se curvaron ante eso e introdujo un dedo con cuidado para mojarlo y que estuviera listo para motivar a la pelirroja.

Sacó el dedo de la sexualidad de la fémina y comenzó a acariciar su clítoris con maestría y cambiando de velocidad cada tanto. Primero lento, luego más rápido y de nuevo lento; definitivamente sabía lo que hacía. Su boca había cambiado ya de pecho y se encontraba succionando el otro pezón mientras su mano libre se aferraba a la arena para no caer en peso completo y molestarle, no era pesada, pero tampoco demasiado delgada como para que Stolca no la notase. Dejó de acariciar su clítoris cuando supo que estaba lista para introducir dos dedos en ella y comenzar a moverlos y acariciar el punto que sabía que la volvería loca. Se separó de sus pechos, dejándolos húmedos y sonrió de manera pícara, sin dejar de mover sus dedos dentro de ella. Lo hacía lentamente, pero acariciaba los lugares exactos para hacerla estremecer.

¿Qué quieres que haga ahora, pelirroja? – preguntó en un siseo sensual. Le permitiría elegir, sería interesante ver si podía ocurrírsele algo a ella que parecía ser una inexperta, pero sabía lo que deseaba.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 8:45 pm

Noté como ahora, en la sequedad de la orilla, los dedos de Safo buscaban los lugares más escondidos de mi sexualidad para hacerlos vibrar. Noté las caricias sobre mi clítoris, suavemente, y luego como la yema de uno de sus dedos se lubricaba, arrancando ese líquido que perlaba los labios de mi sexo, haciéndome estremecer de deseo cada vez que notaba como dichos labios se entreabrían para dejar paso al dedo ágil y experto de Safo. Jadeé notablemente mientras disfrutaba de ese momento, agarrándome al pasto del suelo, arrancándolo cada vez que su dedo amagaba para entrar dentro de mí y llenándome las manos de arena marrón. Jadeé de nuevo al notar como la punta de su dedo empezaba a hundirse dentro de mí, haciéndome gemir con dureza a primeras y después dibujar una amarga pero agradecida sonrisa al sentir cómo lo movía dentro de mí, haciéndome temblar. Notaba como mis muslos temblaban ante su penetraciones. No podía mantener las piernas flexionadas pues, en cuanto intentaba abrirme y doblarlas, los temblores, las sacudidas placenteras y el movimiento circular de la lengua de Safo obligaban a mis músculos a ceder al placer y volver a caer rendidas sobre la hierba, apretando mis dedos, evitando gritar lo mucho que me gustaba, lo mucho que había deseado ésto. El mundo parecía haberse etenido, no escuchaba el piar de los pájaros, ni siquiera el sonido ondulado del viento. Sólo escuchaba mi alterada respiración, mi corazón latiendo a mil y el descenso de esas gotas de sudor frío cayendo por entre mis pechos, mezclándose con el agua residual de mi piel. El sol nos calentaba, pero no se acercaba al calor que yo misma desprendía. Podía notar como el dedo de Safo resbalaba entre tanta lubricación, penetrándome, notando como se movía dentro de mí, cómo tocaba puntos que ni sabía que poseía. Un abanico de sensaciones se abrió ante mí y no hice más que sonreír y jadear, soltando palabras inconexas entre respiraciones.
—Safo... ese dedo... pares. No... no pares... Me... me... me gusta.
Cansada de arrancar hierbajos, puse mis manos sobre su espalda y arañé su piel con algo de fiereza, necesitada de algún sitio donde agarrarme. Ese dedo era magnífico, y me imaginaba lo que podría hacer con otras partes de su cuerpo. Como su lengua. Esa lengua que ahora recorría mis pezones, añadiéndole más placer al momento.
Cuando se separó de mí, fruncí mi entrecejo y me la quedé mirando fijamente, como a la espera de una respuesta. Pero sólo obtení otra pregunta. Mi respiración estaba descontrolada, se notaba con el movimiento nervioso de mis pechos. Vi la saliva de Safo perlando la punta de mis pechos, observé pequeñas y espesas gotas cayendo por mi piel, uniéndose al descenso de las gotas de agua y sudor. Me quedé mirando a los profundos ojos de la castaña y llevé mis manos a mi culotte. Me lo bajé lentamente hasta dejarlo a la altura de las rodillas y después, con suaves movimientos, logré quitármelo. Tragué saliva, aún notando su dedo dentro de mí. Llevé mi mano a la suya, la empujé un poco más hacia dentro hasta notar como un segundo dedo se quedaba a las puertas de mi eterno placer. Asentí, como dándole permiso a hacer lo que ambas pensábamos. Después observé mi vientre, donde estaba sentada Safo cuando se detenía, como ahora. Observé el brillo del líquido perlando mi ombligo. Me mordí el labio inferior y pasé suavemente mi dedo por los labios de Safo, como ella había hecho antes de penetrarme con su alargado dedo. Lo hundí un poco dentro de su sexo y lo saqué envuelto en una fina tela translúcida. Me lo llevé a la boca, me lo introduje y lamí el dedo, saboreando el dulce néctar que la castaña me entregaba.

—Sigue... un poquito más. Luego puedes parar... -Me quedé un poco callada, avergonzada. Cerré los ojos, retrasé un poco mi cabeza y respiré- ... con los dedos.
Murmuré éso último con las mejillas sonrojadas. Supuse que Safo no necesitaba mucho más para comprender cuál era mi verdadero deseo.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 9:38 pm

Escuchó atentamente su petición y no pudo evitar suspirar y arquear un tanto la espalda cuando Stolca le acarició. Sonrió y sacó su dedo de dentro de ella para impulsarse lo suficiente como para quedar su rostro frente a su sexo. Se hincó y le tomó los muslos para jalarla un poco hacia ella. En esa posición era mucho más fácil actuar de la manera en la que deseaba hacerlo. Sonrió ante la excitación de la pelirroja y la manera en la que su pecho se alzaba y bajaba con velocidad debido a la agitación. Acercó sus labios al muslo derecho y mordió, luego lamió, rápidamente para hacer lo mismo con el otro, pero entreteniéndose en el mismo. Limpiaba el agua dulce para volver a mojarla con su propia saliva la cual relucía con el sol. Entonces introdujo dos dedos en la intimidad de la chica lo más a fondo que le fue posible y los movió lentamente para luego meter un tercero y acomodarlos de tal manera que no la molestara. No le fue difícil hacerlo, así que comenzó a mover los dedos simulando una penetración masculina, pero cuidando de rozar todos los puntos necesarios.

Sus dientes mordían y pellizcaban sus muslos; sus labios succionaban y la marcaban repetidas veces mientras que su lengua dibujaba miles de caminos. Podía sentir el agua mojar los dedos de sus pies, el frío de la misma contrastaba con el calor que ahora sentía. Quería probarla y no se detendría por nada, quería saborearla toda, que ningún rincón quedara libre de su jurisdicción. Sin dejar de mover sus dedos dentro de ella acercó sus labios al clítoris de la chica para besarlo y pasar una vez la lengua por él, saboreándola apenas. Se apartó y paseó su lengua con delicadeza por el monte de Venus de ella, siempre siguiendo los movimientos dentro de ella, manteniendo la velocidad a una ni alta ni tampoco baja, sino justa para que ella mantuviera la misma excitación siempre. Entonces aumentó la velocidad de los movimientos de sus dedos, los agitaba dentro de ella. Sus labios besaron su zona pélvica varias veces.

Tú me dices cuándo parar, linda – dijo en un leve jadeo y contra la piel de ella. Cansaba un tanto el mover tan rápidamente los dedos, pero todo fuera por su musa y su placer.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 9:54 pm

La vi bajar, descender, esconderse bajo mi vientre, entre mis piernas. Acomodé éstas sobre sus hombros, bajando la mano al pasto, ansiosa de sentir lo que iba a hacer. Tenía un cosquilleo constante en el estómago y alcé mi cabeza, encorvando mi cuerpo, para mirarla. Mi cabello se pegaba a mi frente y me molestaba la visión. Me lo aparté con suavidad y la observé desde mi posición, ahora parecía que era yo la que dominaba. Aunque estaba claro que no era así. Safo era la dueña y señora de mi cuerpo. Y lo demostró cuando dos de dos dedos me penetraron, obligándome a bajar la cabeza de nuevo y soltar un leve grito que entremezclaba dolor y placer. Apreté los dientes con fuerza, pero sentir cómo me iba penetrando con esos dos dedos, ensanchando la entrada, haciendo que mis músculos vaginales pasaran de una dura tensión a la más dulce relagación. Ahora mi respiración parecía la de un corredor, cansado, agotado, falto de oxígeno. Mis pechos se movían al compás de una respiración ansiosa y excitada. Sus dientes mordían la piel de mis muslos, mandando calambres que terminaban en mi sexo y estallaban dentro de mi clítoris, haciéndome temblar y soltar suaves gritos que se fundían con el crugido de la madera de los árboles y el aplastante sonido de la cascada. Me temblaron los labios cuando los sellé y poco duraron así ya que cuando el tercer dedo se hundió en mi interior noté como algo explotaba dentro de mí y me retorcí, deteniéndome para que los dedos de Safo no saliesen de mí, volviendo a la postura de antes, apretando suavemente mis piernas contra el cuello de la castaña, soltando una risa nerviosa por sus mardiscos y lametones en una zona donde tenía algunas cosquillas.
—Me... encanta...
Susurré entrecortadamente, siguiendo su orden de demostrarla lo mucho que me gustaba. Noté sus lametones por mi piel y acaricié mi estómago con un dedo, notando como su aliento chocaba ahora contra mi clítoris, haciéndome retorcer por dentro como un animal atrapado en una trampa que lo iba torturando segundo tras segundo. Mis ojos se pusieron casi en blanco al sentir cómo besaba mi clítoris y casi instantaneamente llevé mis dedos a uno de mis pezones, lo agarré, y lo retorcí tal y como había hecho Safo momentos atrás.
Pegué una de mis mejillas a la hierba húmeda, y respiré contra ella, jadeando, gimiendo, susurrando el nombre de la castaña entre dientes mientras notaba sus dulces besos por toda mi intimidad, unidos a la penetración constante de sus dedos. No sabía cómo debía estar ahí abajo, pero seguramente no le costaba nada penetrarme. Escuchaba el chapoteo que sus dedos generaban al chocar contra el líquido que resbalaba por mis labios vaginales, haciendo más fácil y más placentero ese momento.
Volví a mirarla, alzando la vista por encima del brazo, viendo de reojo como mis dedos actuaban inconcientemente sobre mi pezón, retorciéndolo y estirándolo, enrojeciéndolo por el maltrato infligido. Sonreí con tontuna al escucharla y volví a mirar al pasto, jadeando contra él.

—Entonces... vas a seguir... mucho tiempo.
Murmuré con una nota pícara. Pero mi respuesta cambió. Sentía sus besos por mi zona íntima, y mi mano izquierda bajó hasta hundir sus dedos en el cabello húmedo de Safo, haciendo que sus labios se arrastrasen por mi sexo hasta que noté de nuevo su aliento en el clítoris. Apreté mis ojos y después hice lo mismo con su cabeza. La obligué a besar de nuevo a mi clítoris mientras sus dedos seguían penetrándome. Si ésto era lo que se sentía al hacer el amor con un hombre, deseaba hacerlo más. O tal vez sólo Safo lograba hacer éso.
—Oh... -Alcé su cabeza para que me mirase, pero yo no lo hice -. Te amo. Eres mi hombre...
Era algo incoherente. Pues no tenía la cabeza como para pensar. La obligué a volver a bajar y apreté mis labios para que mis gemidos y jadeos se confundiesen con el sonido del bosque. Mis palabras resonaron en mi cabeza, "mi hombre". Ésa simple palabra despertaba en mí un bipolar sentimiento de atracción y odio. Pero al ver el cuerpo perfecto y femenino de Safo se me pasaba el sentimiento de odio y se reemplazaba por una fuerte sensación de atracción sexual.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 10:30 pm

La sentía estremecerse debajo de ella y sabía que todo lo que le hacía le gustaba por ello. La escuchaba jadear y gemir con insistencia por lo que hacía. Los movimientos de sus dedos continuaron incluso cuando Stolca le llamó hombre. Por alguna razón eso no le molestaba, era como si estuviese acostumbrada a ello. Hizo como ella quería y bajó sus labios al clítoris de ella, sopló un poco y luego besó, admirando la belleza de esa zona del cuerpo de la pelirroja. Podía compararse claramente con el Santo Grial, si Safo supiese qué era eso. Después de besarlo unas dos o tres veces más pasó la lengua de manera firme, como si chupase una paleta de dulce. Seguía con el movimiento dentro de ella, incrustando los dedos lo más que podía; los mantenía adentro unos segundos, acariciaba el punto G y volvía a la penetración normal.

Su otra mano apretó una de sus nalgas con fuerza; le observó de reojo juguetear con su pezón y sonrió. Comenzó a succionar su clítoris y a lenguetearlo sin piedad, haciéndola retorcerse de placer. Acarició su pierna, su muslo; lo arañó levemente, como aferrándose a él. Su respiración golpeaba la zona pélvica de la chica y su barbilla estaba siendo salpicada por los jugos que salían debido al movimiento de los dedos dentro de la intimidad ajena. No era eso lo único que podía hacer, tenía otras artimañas, pero quería que ella se lo pidiera, que le rogara por más. Había logrado que le dijera que la amaba, quería que gritara su nombre, que gimiera sin vergüenza alguna. Separó un tanto los labios del clítoris y alzó la vista.

No te limites, gime y grita para mí – le volvió a ordenar, deseaba escucharla. Regresó entonces a su deliciosa paleta y la mordió levemente y luego la succionó. Esperaba sus reacciones que sólo hacían que una vorágine de sensaciones se juntaran en su propia sexualidad. Le gustaba dar más que recibir, era por que le gustaba ser el depredador y no la presa, simplemente por eso.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 10:47 pm

Dejé mi mano muerta, dejando en paz mi pezón. No tenía fuerzas para seguir, era como si todas mis energías se saliesen por mi boca a cada gemido, a cada grito de placer. ¿Éso era el sexo? Ahora entendía porqué tantas Aynn lo amaban tanto y no les importaba parecer unas auténticas zorras por conseguirlo. Era lo más espectacular y maravilloso que había experimentado nunca. Más incluso que crear vida en un objeto metálico, más incluso que hackear una cuenta bancaria repleta de ceros. Era algo que, de seguro, cambiaría mi forma de ser. Pero sólo con Safo. Ella era mi Diosa, mi inspiración, mi tótem de sabiduría. No podría dejarla a un lado aunque quisiese. Yo ya sabía que ella tenía algo extraño. Algo... llamativo. Era una mujer con pensamientos masculinos. No era una homosexual corriente, era como si fuese un hombre transvestido. Como cuando camuflaba a Colibrí con el entorno: no llamaba la atención, pero sabías que algo raro había por ahí.
Mis fosas nasales se abrían con insistencia y mis dedos temblaban de placer. Me preguntaba si después de ésto Safo me pediría que le hiciese algo similar. Me sentiría cohibida y avergonzada. No sabía hacer eso, de seguro no lograría ni hacerla retorcer de placer cómo ella lo lograba conmigo...
Sentí entonces cómo sus labios se cerraban entorno a mi clítoris y cómo sus dedos seguían penetrándome. Todas las partes de mi cuerpo vibraban, mi clítoris estaba crecido, agradecido de esos lametones tan largos y agradables. Mi sexo estaba empapado de esencia, y deseaba que Safo me probase. Éso es lo que me había dicho una Aynn, "que la probase, pues me encantaría". Ahora deseaba que fuese Safo quien me probase, quien me saborease y me palpase. Que me pusiese una "nota" y me atrapara entre sus brazos eternamente.
Hundí mis uñas en la arena y al escucharla la miré fijamente y sonreí con suavidad. Noté el sudor en las comisuras de mis labios. Me pasé la lengua por ellas y dejé que el salado sabor del sudor impregnase mi paladar. Respiré profundamente hasta que sentí cómo la castaña volvía a mi clítoris y lo succionaba, lo succionaba con fuerzas y me hacía encoger el corazón, sintiendo de nuevo esa extraña explosión dentro de mi clítoris que recorría todo mi cuerpo, hasta el último vello, y erizaba éste y me ponía la piel de gallina; obligaba a mis piernas a tener espasmos placenteros que acababan con el retorcimiento de los dedos de los pies hacia adentro, y ahí, en ese momento cumbre, no evité el grito que rasgó mi garganta. Un grito gutural que hizo acallar a la mismísima cascada. Un grito de placer tan sublime, tan largo, que en mi cabeza apareció la palabra "orgasmo" de la nada. No la hice caso y golpeé suavemente mi cabeza contra el suelo, profiriendo insultos y palabras soeces contra Safo. Insultos que sólo dejaban patente lo bien que lo hacía. Eran halagos ocultos en palabras necias. Me dolía la garganta después de ese potente grito que, una vez acallado y seguido de mi agitada respiración, volvió a dar paso al sonido calmante de la cascada. Pero la sensación seguía ahí. La lengua de Safo seguía ahí. Y la agarré de la cabeza, con algo de fuerza, y la empujé más hacia abajo. Estaba cansada de sus dedos, ahora deseaba que me probase, que me poseyera del todo. Me mordí con insistencia el labio inferior y dejé ahí abajo a la castaña, sintiendo como sus dedos se detenían al verse aplastados por sus labios. Solté su cabeza y sustituí su lengua por la yema de mis dedos. Ella había hecho lo mismo conmigo momentos atrás, ¿por qué no podía probar yo? Empecé a acariciarme y de nuevo retorcí los dedos de mis pies mientras gritaba suavemente el nombre de mi acompañante, seguido de más insultos que la obligaban a seguir con su trabajo. No recordaba haberme comportado así nunca. Pero tampoco recordaba haber tenido estas sensaciones tan sumamente placenteras. Mi dedo índice se movió en círculos sobre mi clítoris mientras notaba que de mi interior, los fluidos se amontonaban para salir y empapar de mi esencia los labios secos de Safo.

—Pruébame... lame lo que tus dedos han creado y luego... bésame, pero... no te detengas jamás...
Murmuré al viento con los ojos cerrados, moviendo mi dedo con fiereza sobre mi clítoris, profiriendo algún que otro gemido, algún que otro grito suave. El grito anterior me había dejado algo afónica, me había rasgado la garganta, pero éso no fue suficiente para que mi cabeza, mi corazón y mi sexo deseasen más de esa chispa que expulsaba de mí esa fiera que tenía retenida.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 11:14 pm

Su estremecimiento y el grito que profirió le hizo saber a Safo que la chica había llegado a su máximo, pero no se detuvo, sabía que podía aguantar más y ella se lo daría con gusto. Sonrió al sentir que de nuevo la empujaba hacia abajo y ella hizo lo que la pelirroja le pidió. Succionó su néctar a medida que éste salía por la forma en la que ella se estimulaba a sí misma. Se atrevió incluso a introducir su lengua dentro de su sexo un par de veces para limpiarlo y mantener aquel líquido en su boca. Reptó hasta los labios de ella y tomó su rostro con una mano y apretando sus mejilla le obligó a abrir la boca para ella hacer lo mismo y dejar que ese fluido combinado con su saliva pasase a boca ajena. Sonrió por el rostro lleno de placer que ella mostraba. Introdujo la lengua en su boca, saboreando los mismos líquidos en la boca de ella. Soltó su rostro y con ambas manos comenzó a masajear los pechos de la chica, de vez en cuando acariciando los pezones que se sentían especialmente atractivos bajo las yemas de sus dedos. Mordió y succionó sus labios e hizo lo mismo con su lengua. El sabor era inigualable, no creía poder ser capaz de cambiarlo por nada.

Volvió a sentarse sobre el vientre de ella y tomó la otra mano de la pelirroja para acercarla a su propio sexo y obligarla a acariciar su clítoris con movimientos circulares. Un jadeo escapó de su boca, pero fue acallado en los labios de Stolca. Se alejó del interior de su húmeda boca y le miró a los ojos – ¿Te sientes lista para dominar tú? – preguntó con un brillo especial en sus ojos. Podía hablar bien, pero alguno que otro jadeo escapaba de sus labios ya que aún tenía la mano de la pelirroja en su zona íntima. Quería ver de qué era capaz, de ver si había aprendido correctamente. Su mano libre seguía sobre uno de sus pechos, estrujándolos y apachurrándolos con fuerza, pero cariño al mismo tiempo. Todo era por ella y parecía que le agradaba bastante.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Sáb Ene 29, 2011 11:41 pm

Por fin sentí la lengua de Safo en mi sexo. Esa lengua escurridiza como una serpiente se movía por entre mis labios, arrancando los fluidos que emanaba mi intimidad. Noté que cada vez que su lengua profundizaba dentro de mí, era como si ésta ascendiese por todo mi cuerpo hasta mi boca y sintiese como si de un beso se tratase. Pero era un beso excitante, erótico, que me hacía entrar ganas de agarrarla y besarla de verdad, de no separarme nunca de su boca. Su lengua en mi interior era aún más agradable que sus dedos. Sus dedos eran rígidos, y el movimiento siempre parecía el mismo. Pero su lengua se movía en todas direcciones, jamás sabía hacia dónde iba y lo que me podía hacer, cosa que me sorprendía y me obligaba a gemir más insistentemente.
Pero lo bueno y breve, dos veces bueno. Aunque éso era más falso que un robot sin batería. Pero no podía obligarla a seguir ahí abajo, me notaba como el fuego de mi interior iba desapareciendo, y las cenizas se esparcían por todo mi cuerpo, apagando el núcleo que residía en mi entrepierna. La observé gatear hacia mí, con esa mirada tan penetrante que me hizo temblar hasta el último hueso del cuerpo. Sonreí al ver que sus labios brillaban a contraluz por mis fluidos y cuando se acercó a mí la agarré del pelo suavemente, frenándola, abrí la boca y cerré los ojos. Noté como caía sobre mi lengua el líquido de mi propia esencia. Me lamí los labios para atrapar esas gotas que escapaban de mi control y paladeé su sabor al tiempo que soltaba la cabellera de Safo y la agarraba por la nuca para pegarla a mis labios, juntando nuestras lenguas, traspasándonos ese fluido que me pertenecía, haciendo que me recorriesen escalofríos de placer. De boca en boca, el líquido iba desapareciendo. No sabía si era ella o yo, pero una de ambas dejábamos que mi esencia descendiese por nuestras gargantas y finalmente lo único que quedó en nuestras bocas fue nuestra saliva unida en el juego sinuoso de nuestras lenguas y la pasión refrenada que aún guardaba para ella.
La apreté más contra mí para dejar ese beso un par de segundos más en mi memoria y cuando se separó me relamí de nuevo y la miré con una mirada entre lasciva e inocente. Dos polos opuestos, uno en cada ojo. Sonreí y dejé que se sentara de nuevo sobre mi vientre. Noté el calor que su sexo desprendía y dejé que posara mi mano sobre su clítoris. Estaba caliente, algo húmedo, y disfruté de verla entreabrir los labios y soltar pequeños jadeos y gemidos, imitándome. Me mordí el labio inferior y noté un pinchazo seguido del sabor metálico de la sangre. Hice una mueca y descubrí un pequeño corte, no más grande que el diámetro de un pelo. Aún así, ese sabor metálico residió en mi boca unos segundos mientras mi dedo jugueteaba contra su clítoris, haciéndola sentir -o eso esperaba- los pequeños escalofríos que seguían a los dulces gemidos que hacían que se me erizara el vello de la nuca.
Al escucharla no supe qué decir. Me limité a mirarla y pensar. Meditar. Seguí moviendo pausadamente mi dedo contra su clítoris y sólo necesité de un par de esos pequeños gemidos para decidirme.

—Creo que... podría intentarlo.
Confesé con fingida inocencia. Deseaba intentarlo. Ver si lograba despertar en ella lo mismo que ella en mí. No sabía si ahora debía levantarme y ponerme sobre ella. La verdad es que me gustaba tenerla ahí, encima, así que seguí moviendo mis dedos, ahora sin la necesidad de su ayuda, acariciando su clítoris como había hecho yo antes con el mío. Amplié mi sonrisa y entrecerré los ojos al sentir cómo apretaba mis pechos. No eran demasiado grandes, pero por lo visto a Safo le gustaban. Busqué algo que agarrar de ella, así que mi mano libre se fue a su trasero y la agarré, hundiendo mis dedos entre sus nalgas. Y entonces, como un chispazo, abrí los ojos, entrecerré los párpados y sonreí mientras movía de arriba abajo mis dedos, insinuando algo que no sabía realmente si estaba preparada para hacer, si me atrevería a hacerlo. Pero no perdía nada en intentarlo, de todos modos, mi mano derecha seguía haciéndola vibrar, acariciando sin detenerme su clítoris, sintiendo como sobre mi vientre el calor aumentaba y la humedad se propagaba.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Dom Ene 30, 2011 12:04 am

Cuando Stolca movió sus dedos por voluntad propia Safo quitó la mano para colocarla sobre el otro pecho de la chica y hacer lo mismo que con el otro. Las caricias que le regalaba eran deliciosas, inexpertas, pero no por eso menos agradables para ella. Enviaban chispazos de placer a su espina y le provocaban mover sus caderas ligeramente; sus labios se encontraban entreabiertos y despedían suspiros y alguno que otro jadeo. Soltó una pequeña risa cuando la mano de la pelirroja se dirigió hacia una de sus nalgas para apretarla. Posó sus ojos en los de ella y notó que deseaba hacer algo, la notó pícara y no pudo evitar sonreír de la misma manera, alentándola a hacerlo, a mostrarle de lo que era capaz de hacer. No iba a dirigirla ahora mismo, quería que la pelirroja improvisara y pensara en propias formas para excitarla.

Sentía sus fluidos salir de ella para llenar a la pelirroja de su líquido de vida. El hermoso cabello de Stolca comenzaba a retomar su volumen de siempre, aquel que tanto la identificaba y que a Safo le encantaba. El cabello de la castaña misma comenzaba también a secarse y a molestarle en los ojos así que se lo acomodó hacia un lado impaciente por lo que la pelirroja fuese a hacer después. Sonrió un tanto al recordar la manera en la que anteriormente Stolca le pedía las cosas; con tanto miedo y vergüenza y se alegraba que poco a poco se le fuese quitando esa parte que simplemente no tenía sentido. Se tenía que aceptar a la gente tal y como era, con los gustos y todo, sin importar nada. – Demuéstrame lo que sientes por mí – le dijo entre dientes – Transmíteme la pasión que sientes en este momento – dijo simplemente. A ella le gustaban las sensaciones fuertes, tal y como parecía que a Stolca también. – Tócame como quieres que yo te toque a ti – siseó cual víbora que atrae a sus víctimas a cometer algún acto impuro, pero deliciosamente satisfactorio.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Dom Ene 30, 2011 12:21 am

Al ver esa mirada, sonreí con la misma picardía. Pero pronto se borró. Algo dentro me decía "detente". Pero por otro lado no deseaba hacerlo. No porque la amase, que no era tanto ese sentimiento, sino algo menor pero no de menos importancia, sino porque me sentía mal. Ella ya lo había hecho, ahora me tocaba a mí, pero no podía. Ella me había tratado como a una mujer, me había hecho el amor como un hombre -todo lo que ella podía expresar como hombre-, pero ahora que me tocaba a mí me volvía a sentir cohibida, avergonzada. Estaba desnuda bajo ella, mostrándome tal y como era, rindiéndome a sus pasiones. ¿Había perdido la virginidad? Sí, pero no con un hombre como es normal. Sino con una mujer. Me revolví lentamente bajo ella después de escuchar sus palabras. Se me inundaron los ojos de lágrimas y la tuve que apartar de encima. Me arrastré por el suelo con pesadez, como si llevase encima mil toneladas de peso. Peso en mi conciencia. Yo era de las que deseaba perder la virginidad con alguien serio, algo que fuese a alguna parte, no en una cascada con una chica que amaba a todos. Éso era lo extraño de Safo: amaba a todas, como si fuésemos sus... doncellas, o algo parecido. Deseaba darnos a todas amor. Y yo me sentía una más. Me sentía sucia. Lo vi todo borroso y, entonces, me levanté y me entraron arcadas. Arcadas por el remordimiento. Me froté el cuerpo, aún caliente por el contacto de ambas. Había hecho cosas que jamás pensé que haría. Me tambaleé y miré a Safo desde mi posición. Pronto volví a cubrirme los pechos y los genitales, como Afrodita en el cuadro. Me temblaba la voz, me dolía la cabeza, y me tuve que recostar contra un árbol.
—No... no puedo... yo... Lo siento.
Las pequeñas lágrimas de mis ojos dieron paso a dos largos ríos que descendieron por mis mejillas sonrojadas. Mi ropa estaba en lo alto de la cascada, no podría subir a por ella. Estaba confundida, demasiado confundida. Deseaba hacerle el amor a Safo, pero una parte de mí me decía que, después de ésto, no tardaría en verla con otra chica, y que me sentiría fatal, que desearía matarlas a ambas. Tal vez Safo era muy enamoradiza, pero yo era una enamorada. Había disfrutado como nunca, había dejado patente mi homosexualidad para ella. La amaba, pero me comía el remordimiento de haberle entregado algo tan preciado como mi virginidad a una chica que para ella el amor es algo fugaz y precioso. Pero que sólo dura un instante, que se puede alargar, pero jamás es lo mismo como al principio.
—Te... te quiero pero... Dios. No tendría que haberme dejado. ¡Yo quería... perder la virginidad con... con alguien que me amase y permaneciera a mi lado! Te... te conozco... te conozco y sé que no estarás conmigo para siempre y... y que... y que... da igual.
Mi voz tartamudeaba por culpa del hipo producido por las lágrimas. Dejé caer mis brazos y me hice una bola en el suelo, lloriqueando como una niña. Había perdido algo para siempre. Y Safo seguramente no le importase tanto como a mí. Me sentía rastrera, sucia, hipócrita. Siempre hablaba del amor, del sentimiento, y ahora veía a Safo y veía a una hermosa chica que me había demostrado lo más perfecto y placentero que podría darme una mujer pero que no iría más allá. Una chica como ella no servía para una relación.
Me tapé los ojos para que no me viese llorar, aunque era una tontería, pues estaba claro que estaba llorando. Se oía por encima del ruido de la cascada. Nada acallaba mis sollozos y mis lágrimas. Estaba como metida dentro de un traje que cada vez se hacía más estrecho y me asfixiaba, y me iba apretando hasta que explotase y yo explotase con él. Necesitaba calor, consuelo, Safo sabía de éso, pero también necesitaba promesas que ella no podría mantener. El amor de un poeta no se puede mantener, es un amor fugaz, efímero, que se reparte por todos los corazones que atrapa y los marchita hasta descomponerlos y recitarle los versos más hermosos para intentar recuperar una belleza que sólo su amor podía darle. Amar a un poeta era amar a una estrella fugaz: sólo es por un segundo.
Me estiré del cabello, como esperando que así me pudiese quitar el traje, pero no podía. Me tenía atrapada. De nuevo las arcadas. Me puse una mano en la garganta húmeda de lágrimas y esperé a que el hipo y las arcadas desaparecieran con el paso de los minutos.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Dom Ene 30, 2011 12:58 am

Safo estaba segura de que todo saldría bien, de que la pelirroja seguiría y terminarían juntas lo que habían empezado; pero Safo era tonta y, lo más importante, era incapaz de amar a una mujer como pareja, pero ella no lo sabía. Al parecer Stolca lo intuyó o sintió algo parecido, supo que Safo no era chica de una sola mujer, de hecho nunca había tenido una relación seria debido a sus infidelidades. Era incapaz de decirle que no a una chica, sembraba su semilla invisible en cada una de ellas, sin importarle nada más. Safo era ignorante, peor que eso, era estúpida en cuanto a amor se trataba, porque Safo nunca había amado en verdad, jamás había sentido la magia del amor verdadero. Pensaba tontamente que aquél sentimiento debía ser siempre algo feliz y que sus bajas consistían solamente en los celos, pero jamás algo triste. El amor era maravilloso y siempre terminaba en finales felices. Ah, ¡pobre Safo!, no sabía que algo dentro de ella faltaba al estar con una chica; pero, ¿cómo extrañar algo que nunca has tenido? ¿Cómo notar algo que nunca estuvo ahí?

La castaña no sabía qué era lo que estaba pasando, ¿qué era lo que podía haber salido mal? Se detuvo con sus manos, quedando en cuatro patas, para luego arrodillarse en la arena, parpadeando sin entender lo que ocurría. Su pequeño cerebro no lo podía asimilar. ¿Por qué se apartaba, cubría y le miraba como si fuese a violarla? O lo que era peor, como si lo hubiera hecho ya. No se acercó a ella, no porque no quisiera consolarla, sino porque no sabía qué hacer. Se empezaba a sentir perdida y no sabía si reír o llorar ella misma. No, no podía llorar, no sabía porqué, pero estaba segura que no podía llorar, que ella misma se lo había prohibido, pero reír en una situación así tampoco era correcto o al menos eso creía. Así que permaneció en el suelo, con la mirada fija en la pelirroja que empezaba a llorar a mares, desmoronándose frente a ella. Convirtiéndose en un rompecabezas el cual Safo era incapaz de armar y que empezaba a perder forma ante sus ojos. Nunca había visto llorar a una chica porque ella le hubiese tocado, o al menos eso recordaba.

¿Qué he hecho mal? Se preguntó a sí misma. No había hecho absolutamente nada mal, es más, lo había hecho muy bien, le había hecho sentir lo que quería, la había hecho estremecer, pero... algo andaba mal, extremadamente mal. Le escuchó hablar y sus labios se oprimieron con fuerza, sintió un pequeño pellizco de dolor en el corazón y alzó la mano hacia el lugar como reflejo. Eso era nuevo para ella. Algo en ella sabía que lo que Stolca decía era verdad, que ella no podría amarla como ella deseaba, que no podría estar con ella. Safo llenaba su falta de amor con relaciones por doquier, pero, de nuevo, ella no lo sabía. Humedeció sus labios, nerviosa y pasó una mano por su cabello llenándolo de la arena que se encontraba pegada a su palma. Entonces se levantó lentamente, escuchando el llanto desesperado de la pelirroja, su pelirroja. Se acercó a ella y la vio jalarse el cabello, haciéndose daño y eso le molestó. A Safo no le gusta molestarse, así que atrapó su mano y la acercó a su cuero cabelludo para que ya no pudiese lastimarse. Desenredó con tranquilidad los cabellos de alrededor de sus dedos.

Olvidándose, como siempre de esa pequeña incomodidad y de ese vacío constante en su corazón, tomó el rostro de Stolca con una mano y le obligó a mirarle y abrir los ojos poblados de lágrimas y un poco más hinchados de lo normal – Mírame, Stolca – le ordenó con voz autoritaria y seria. Sus ojos se encontraban posados en los de ella, transmitiendo una fuerza y calma que nadie más que Safo podría. – Bésame si dudas de mí, – le dijo, sin dudas, sin enojos y sin llanto. Lo dijo con seriedad, pero un tono de dulzura acariciaba sus labios y hacía que las palabras se escuchasen especialmente tentadoras.– Si después de eso quieres que te deje en paz lo haré, me iré por donde vine y no te veré nunca más. – Lo decía con tanta facilidad que de verdad parecía que lo fuera. No lo era, ni para ella ni para la pelirroja, seguramente, pero tampoco era tan desalmada como para verdaderamente obligar a alguien a hacer algo que no quería. Safo podría ser estúpida, pero no era una maldita, no lo era, por eso rompía tantos corazones, porque no daba argumentos a las chicas para dejarla.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Dom Ene 30, 2011 1:19 am

Noté sus dedos sobre mis manos e instantáneamente las aparté. Pero me estiré del cabello y solté un graznido de dolor. Dejé que me apartase los cabellos enredados en mis dedos y volví a llorar. Lloré mientras ella me agarraba la cara. Noté como sus manos agarraban mis mejillas empapadas y me pedía que la mirase. No, me obligaba que la mirase. Lo intenté pero sólo veía una enorme mancha borrosa. Una mancha borrosa hermosa, perfecta, que me había enamorado con ese beso en el lago. Tragué saliva y de nuevo rompí a llorar. No podía evitarlo. La aparté de mí con torpeza y sólo logré acercarme más. Bésame. Me pedía un beso. Quería dárselo, besarla, poseerla, hacerla mía y que me amase como yo la amaba a ella. Pero simplemente era imposible. Era como pedir la luna. Como pedir hackear la memoria de Colibrí. Tenía tantos cortafuegos que sería imposible sacarle un simple plano de mi habitación.
Me quedé quieta, pasmada, sollozando, hipando como una idiota. No la miraba, ni siquiera la tocaba. Ella era la que me agarraba, la que me pedía que la mirase y yo apartaba la mirada. Pero entonces, cuando dijo aquello último, con tanta facilidad, me separé de ella y, aún viendo esa mancha borrosa, abofeteé su mejilla sin compasión. Después me puse a llorar de nuevo y me lancé sobre ella para abrazarla y llorar sobre el hueco de su cuello, empapando su piel de lágrimas.

—¡Eres... eres una... una idiota! ¡Te odio!
Murmuré contra su piel mientras sacudía la cabeza. Empecé a golpear sus hombros suavemente, mostrando ese lado infantil e idiota que tenía. Y entonces me separé de ella. Noté el moquillo en mis fosas nasales y me pasé el brazo desnudo por mi nariz, aspirando hacia adentro. Me levanté con torpeza y andé dos pasos antes de caer al suelo de rodillas y volver a llorar tapándome los ojos con las manos. Me volvía a sentir sucia. Me arrastré de rodillas por el suelo hacia el lago, murmurando incoherencias. Me volví a levantar y me quedé tambaleante, de pie, mirándola desde mi posición, frotándome mis ojos tremendamente hinchados por el lloriqueo.
—¡Te quiero, ¿vale?! Te quiero. Y... y vas y... y me haces quererte más. Como... como si fuese algo divertido. Soy... soy tan jodidamente idiota -Me golpeé la cabeza con mi mano cerrada, como si llamase a la puerta de mi cerebro-, y tengo... tengo la cabeza tan... tan repleta de cables que... no me di cuenta de que... de que cometía un error. ¡Me obligaste... a quererte! Y ahora... me robas lo más... lo más hermoso que tengo. No... no... te regalo lo más hermoso que tengo y... ¡sólo quería ser feliz! -Alcé los brazos como si le rogase a los Dioses que me escucharan-. ¡¿Tan difícil es quererme?! Soy... soy guapa y... puedo hacerte feliz... ¡No quiero que te vayas! Si te vas... juro... juro que... que te mataré. Sí, te mandaré a todos los robots que tenga para... para que sientas mi odio. ¡Como te vayas pienso vengarme! No... no puedes dejarme así, aquí, desnuda y... joder yo... yo pensaba que te gustaba, que me querías. ¡Pero eres... eres Safo! Es... es imposible que quieras a alguien más de... de dos horas. Yo... yo... ¡estúpida!
Volví a romper a llorar y empecé a abofetearme. Demostrando que ese insulto final no iba hacia Safo, sino hacia mí misma. Me abofeteé en la mejilla derecha, luego en la izquierda, de nuevo en la derecha y no me quedaron más fuerzas. Seguí llorando y gritando al viento incoherencias mientras me tiraba sobre la hierba, que se clavó en mí como mil puñales. Solté un grito contra el suelo y de nuevo el sonido de mis sollozos. Me sentía estúpida. Tan estúpida...
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Dom Ene 30, 2011 1:59 am

Safo simplemente actuaba por impulso. Era como si tuviese un chip instalado con comandos y respuestas predefinidas y aquello no estaba inscrito ahí dentro. Nunca le habían golpeado de esa manera. Cayó al suelo junto con Stolca y acarició su mejilla para luego arañarla levemente, desmarcando por unos segundos la ya mancha roja que coloreaba su mejilla. Le ardía mucho más que algunos golpes que anteriormente había recibido por parte de hombres. Y escuchó lo que ella le decía. Le odiaba. Nunca nadie le había dicho algo así. Volvió a sentir esa punzada en su corazón, algo dentro de ella comenzaba a comprender cosas, pero de manera inconsciente ya que Safo no lo entendió, no era lo suficientemente inteligente como para hacerlo. Se bloqueó y dejó de escuchar claramente el llanto de Stolca; sólo la vio levantarse y comenzar a golpearse mientras sus labios se movían en una maraña de palabras que no lograba comprender.

Simplemente acertó a sentarse y apretar sus sienes con fuerza y dejar de pensar, eso se le daba bien. Sentía demasiadas cosas, pero cosas que no podía definir ni entender. Se sentía desesperada sin saber claramente el porqué. Podía salir corriendo, pero no, su chip le decía que eso no era lo correcto en esa situación ya que esa pelirroja no se lo merecía. Escuchó las últimas palabras y alzó la vista para verla abofetearse a sí misma y tirarse contra el suelo, como una niña pequeña. Se levantó y caminó hacia ella, con el cuerpo pesado como nunca, aparentando una dureza que por primera vez no quería. A cada paso que daba adquiría más peso mental y, por consiguiente, menos fuerzas para mostrarse tan fuerte como antes. Lo que le obligaba a seguir era su constancia y el impulso. Al fin y al cabo era una Safo sin convicción, una marioneta dirigida solamente por su cuerpo y no su alma ni su corazón, pero debía ser fuerte, siempre lo había sido... ¿cierto?

Se hincó junto a la pelirroja que gritaba y lloraba contra el suelo, seguramente ensuciando su hermoso rostro con el barro y asquerosidades que se encontraban ahí. Su mirada se encontraba vacía y de alguna forma era mejor que Stolca no pudiese verla porque seguramente se asustaría al darse cuenta de que esa no era la Safo que conocía, era otra persona. Y es que la verdad era que la pelirroja se había enamorado de otra persona, se había encandilado de alguien que no existía, de un simple cascarón que cubría a la verdadera Safo, a Alfhild Gry Crontröm Bøe, aquella que temía a mostrarse como era por temor al dolor y a la soledad. Sólo veía a la persona egoísta que veía sólo por sí misma sin importar a qué tanta gente lastimaba en su camino; mientras ella saliese con bien todo era perfecto.

Colocó entonces sus manos sobre los hombros de Stolca y pasó una pierna por sobre su cuerpo para quedar levemente suspendida sobre ella. Apoyó las rodillas en el suelo y se sentó sobre su espalda. Se inclinó sobre ella y apoyó sus pechos en la espalda de la pelirroja para apoyar su mejilla en el hombro de la misma y respirar su aroma. – Lo siento – simplemente susurró, no podía decir nada más, no sabía qué decir. Su voz se escuchaba especialmente tersa, quería calmarla antes de poder irse, se sentía perdida y no quería afectar a Stolca, no podría... le quería demasiado, le amaba demasiado. – Lamento ser tan mal amante. – Las palabras salían de su boca sin que ella las meditara. ¿A qué se refería con ser mala amante? ¡Si era excelente! Podía hacer que cualquiera expidiera un grito de placer, pero no, no se refería a eso, se refería a algo más; pero Safo no era capaz de analizarlo como tal, su parte inconsciente lo había dicho, aquella que sabía lo que pasaba, la que era ajena a la castaña. Se mantuvo ahí, sin moverse, sin las ganas de hacerlo. Respiraba con fuerza para eliminar el nudo que se encontraba en su garganta el cual si se rompía, terminaría con la poca Safo segura que se encontraba en ese cuerpo.
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MensajeTema: Re: Let's be free {Stolca +18}   Hoy a las 10:52 pm

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